Ya queda poco tiempo para que definitivamente se haga público si Florentino Pérez vuelve a presentarse a las elecciones del Real Madrid. En muchos comentarios públicos y privados, a través de este blog y de otros sitios, se transmite la ilusión y esperanza de gran parte de los madridistas por ver de nuevo a Florentino al frente de nuestro club. Un pequeño porcentaje muestra sus dudas, centrándose en algunos errores del pasado. Como yo formo parte del primer grupo —el de quienes confiamos en el buen hacer de Florentino—, me gustaría dedicar unas reflexiones a ese segundo grupo de madridistas que recuerdan más su última etapa que la primera.
Estoy convencido de que Florentino ha aprendido de ciertos errores del pasado, principalmente el de no mantener a largo plazo un proyecto deportivo con un estilo definido, y el de separar las tareas de entrenador y mánager. Creo que si se produce esta nueva andadura de Florentino, lo hará desde unas bases deportivas sólidas, al estilo del fútbol inglés donde los mánagers son igual o más importantes que los jugadores, y a quienes se les proporciona una continuidad para que organicen un proyecto duradero con un alto grado de responsabilidad en la toma de decisiones. Creo que Florentino seguirá fiel a su filosofía de hacer posibles y rentables algunos grandes fichajes cada temporada, pero en esta ocasión dará a la labor del mánager un papel de vital importancia, para que vaya creando con su sabiduría futbolística un armazón sólido en el equipo y definiendo un estilo de juego ilusionante para la afición. Entre esos "mejores del mundo" ahora también estará nuestro mánager, y todo el proyecto se basará en proporcionarle lo que vaya necesitando. Creo que Florentino se centrará en sus puntos fuertes: la planificación general, la gestión económica y las infraestructuras. Pero siempre con el objetivo deportivo como principal referente.
¿Por qué creo que sucederá esto? Porque Florentino es un hombre inteligente, que sabe aprender de los errores, y no querrá repetir situaciones como los cambios constantes de entrenadores, la pérdida de fidelidad a su modelo, la no renovación de la ilusión cada temporada, o sentirse abrumado a veces ante las críticas (especialmente de la afición) y las malas rachas.
Lo más importante es que empecemos la casa por los cimientos y se apueste de una vez por un proyecto duradero, bien definido y representativo de los valores históricos del madridismo.
No sé si convenceré a algún indeciso con estas reflexiones (tampoco lo pretendo, es positivo discrepar para mejorar), pero al menos yo espero con ilusión el regreso del mejor presidente que ha tenido nuestro club desde Don Santiago Bernabéu.
lunes 11 de mayo de 2009
Ya falta poco
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