La imagen que dio nuestro equipo ante el Liverpool duele a todos los madridistas. Sin un estilo de juego, sin nadie que asumiera el liderazgo en el campo, sin espectáculo. Jugamos como un equipo pequeño y sin rumbo. Florentino Pérez, que ama nuestro club, debió sufrir con los madridistas anoche. La necesidad de que una persona con experiencia, liderazgo, y reconocimiento mundial, se haga cargo de la presidencia está hoy más presente que nunca.
Se puede perder, pero hacerlo de la forma en que el Real Madrid cayó ante el Liverpool daña nuestra imagen a nivel mundial. Ya no somos un equipo temible ni vemos a los mejores jugadores en nuestras filas. Somos el club más importante del mundo en teoría, el más rico, el más laureado, el de mayor proyección, pero aún así incapaces de atraer a los profesionales más capaces, de desarrollar una cantera sólida, de elaborar un proyecto definido con un estilo de juego y confianza duradera en un mánager. No somos capaces de optimizar las capacidades de los jugadores que fichamos, y algunos de ellos acaban por desmoralizarse o sentirse menospreciados porque no hay una estructura deportiva en el club capaz de potenciar su crecimiento como personas y como futbolistas. Ni fichamos a los mejores ni hacemos crecer a los que ya tenemos. De este modo, sólo podemos movernos en la mediocridad en Europa. Actuamos como una empresa heredada, con muchos fondos disponibles y mucha fama, pero cuya mala gestión acaba por desperdiciar esa herencia y hacer que termine superada o engullida por otras con un menor presupuesto y mejor gestionadas. El fracaso empieza desde arriba.
¿Cómo cambiar esto? Sin duda teniendo claro lo que necesitamos. A nivel empresarial: liderazgo en la presidencia, un proyecto con objetivos claros y firmes (que no cambie con las adversidades), los mejores gestores, y un equilibrio entre el rendimiento deportivo y el económico. A nivel deportivo: confianza duradera en un mánager de reconocido prestigio, los mejores profesionales, creación y optimización de infraestructuras nacionales e internacionales, estrategias para mejorar al máximo las cualidades humanas y técnicas de los futbolistas, y potenciación de una cantera a nivel internacional.
Me parece de especial importancia el papel que debe dársele a la cantera madridista. Pero esta importancia de la cantera no implica que debamos encajar con calzador a jugadores jóvenes si hay otros mejores que ellos. La cantera de un club grande es más compleja. Para los experimentos están las categorías inferiores y las cesiones. La cantera debe ser un lugar de crecimiento para proporcionar al club algunos jugadores de gran valía de vez en cuando, no eternos suplentes. En un mundo globalizado, la cantera no se limita a jugadores nacidos en un determinado lugar. Necesitamos más y mejores ojeadores a nivel mundial. Que cada nueva estrella potencial que surja entre los niños del mundo acabe creciendo en la cantera del Real Madrid en vez de en otros clubes que luego nos venden a precios desorbitados a esos jugadores. En la cantera madridista también deben estar los mejores jugadores desde el principio, sean de donde sean. Necesitamos más presencia, infraestructuras, y acuerdos exclusivos, en Sudamérica, en África, en los países del este,...
Con estos ingredientes habrá presente y futuro. Y si hay alguien capaz de llevarlo a cabo ese es Florentino Pérez.
miércoles 11 de marzo de 2009
Necesitamos a Florentino
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
4 comentarios: